27 diciembre, 2013

Liderazgo educativo en centros y TIC

En estas últimas semanas he tenido la ocasión de participar en distintos eventos donde se abordó la problemática relativa al liderazgo y coordinación de proyectos de innovación educativa en centros educativos con relación a las TIC. Al respecto, en el pasado mes de noviembre, desarrollé una pequeña conferencia sobre esta temática en un Workshop internacional titulado "Educational Leadership. Four Challenges in a Networked Society"  organizado por el grupo de investigación PSITIC de la Universitat Ramón Llull (Blanquerna) de Barcelona.


Básicamente, las ideas que desarrollé partieron del supuesto de que la innovación educativa hemos de entenderla como:

- un proceso y no un producto a lograr

- es un fenómeno socialmente complejo

-  implica un cambio compartido y simultáneo del pensamiento y la práctica de los agentes implicados

Por ello, podemos afirmar que el cambio educativo es relativamente fácil de planificarlo técnicamente, pero es altamente complejo y complicado de gestionarlo e implementarlo en situaciones reales y concretas.
Entre los factores o dimensiones que afectan al éxito de las innovaciones en el ámbito escolar -al igual que sucede en otro tipo de instituciones u organizaciones- es necesaria la existencia, más o menos explícita, de un liderazgo que guíe, oriente y apoye el proceso de cambio en el que se implica un grupo o comunidad con la intención de pensar y actuar de modo distinto con relación a las tareas que desarrollan en su acción en una determinada organización, en nuestro caso, educativa. Ese liderazgoo puede ser asumido individualmente por un sujeto concreto (o lider) o bien ser un empeño colectivo ejercido por un equipo o pequeño grupo que lidera o empuja a otro colectivo de mayor tamaño.

El centro educativo debiera ser la unidad de cambio, no solo el docente individual
Tradicionalmente la unidad de cambio o de innovación educativa se ha planteado como un fenómeno individual de cada profesor. El individuo, desde esta visión, es el sujeto y objeto del proceso de cambio, el responsable y ejecutor del mismo. Este esfuerzo personal es recompensado por la Administración mediante los méritos y premios oportunos. Desde este enfoque, que es el habitualmente desarrollado por los gobiernos- se organizan actividades formativas (cursos, seminarios, congresos) o de apoyo (subvenciones, premios) destinadas a profesores que innovan a título personal.

Frente a esta concepción, en los últimos años ha cobrado fuerza la tesis de que la unidad de cambio educativo debe ser el centro escolar en su conjunto. La investigación sobre esta temática ha puesto de manifiesto que aquellas innovaciones que son acometidas por el conjunto de un claustro docente y que suponen la movilización simultánea y compartida de metas, proyectos y esfuerzos tienden a ser procesos exitosos y que son sostenibles en el tiempo (Hardgraves y Fink, 2008). De este modo la literatura sobre el cambio se centra más en el fenómeno del centro como organización que aprende, que sobre el profesor como individuo que participa en procesos de innovación. Estudios anteriores (Sakaki y Takeaki, 1990; Boyd, 1991) abundan en este planteamiento e identifican como especialmente importante el liderazgo a nivel institucional. Estudios más recientes sobre liderazgo corroboran y resaltan el valor de éste para mejorar y llevar a cabo innovaciones en los centros (Murillo, 2006; González, 2008: Murillo y otros, 2010).

La figura del liderazgo es clave en estos procesos de movilización colectiva ya que sin el mismo el grupo docente de un centro carecería del motor que impulsa las acciones que debieran ser planificadas e implementadas. El estudio de la figura del liderazgo tiene ya una relevante bibliografía (Hardgraves y Fink, 2008; Bolivar, 2012) que nos señala las funciones, características y estilos del mismo. Frente a la figura del lider-jefe de caracter mesiánico o con rasgos autoritarios, la literatura pedagógica enfatiza la necesidad de un estilo democrático, compartido y distribuido de las funciones y tareas del liderazgo. Éste es concebido más como un servicio de apoyo que como un atributo de poder ejercido por un individuo o grupo dentro de un colegio.

La creación de la visión estratégica: integrar las TIC para educar en la ciudadanía de la sociedad digital

La función de liderazgo requiere como una condición inicial y necesaria el establecimiento de una visión estratégica del cambio. Sin metas claras de un horizonte hacia el que avanzar es difícil iniciar el proceso y estimular los pasos o acciones a emprender. Por ello, la visión o definición del contenido del cambio es una tarea que debe estimular cualquier líder escolar. Sin una definición nítida y coherente del horizonte hacia el que innovar, el proceso puede ser errático y sometido a vaivenes innecesarios que pueden lastrar el esfuerzo innovador de un claustro docente.

En este sentido, para elaborar una visión estratégica con relación a facilitar los procesos de integración y uso pedagógico de las TIC en un centro escolar, un líder educativo debe poseer una serie de conocimientos básicos en torno al contexto político, sociocultural y económico bajo el cual se están impulsando la entrada de las tecnologías en las instituciones educativas, así como de las tendencias que actualmente se están configurando con relación al uso pedagógico de las mismas.

En este sentido, y siendo esquemáticos, podríamos sugerir que el liderazgo educativo en TIC requiere construir un discurso sobre el cambio social y cultural para la escuela del siglo XXI, lo que implica asumir ideas o concepción relativos:

a) al modelo de sociedad globalizada en el que vivimos,

b) sobre las características socioculturales de la denominada cibercultura que se está construyendo en el ecosistema digital, y
c)  apropiarse de una determinada teoría de la educación que sea coherente con los enfoques pedagógicos representados por la tradición de la Escuela Nuevas y Moderna, así como las aportaciones de la psicología educativa del siglo XX

Algunas preguntas clave para elaborar un proyecto de innovación educativa TIC en un centro escolar

Otro aspecto relevante que abordé fue el relativo a cómo realizar la planificación de un proyecto innovador de centro con relación a las TIC. A diferencia de otros enfoques, planteé que lo primero a analizar no es la cantidad de recursos informáticos o aparatos existentes, sino reflexionar y clarificar qué aprendizajes queremos desarrollar en nuestros estudiantes, y para ello es muy relevante definir qué competencias necesita el sujeto culto de la sociedad actual.
En segundo lugar también hemos de plantear qué modelo didáctico o de enseñanza-aprendizaje queremos para la aulas de nuestro centro. A partir de ambas cuestiones (modelo educativo y modelo didáctico) estaremos en condiciones de aboradar el análisis inicial o diagnóstico de la situación de las TIC en nuestro centro tanto desde un punto de vista estrictamente tecnológico (qué recursos existen, cómo están distribuidos, qué servicios online tiene el centro, etc.) cómo desde un punto de vista pedagógico (¿qué uso se hace de los mismos en las aulas? ¿Quiénes los emplean con fines didácticos? ¿Cuáles son las limitaciones y problemas que tenemos con relación a las TIC en el centro?, etc.
En cuarto lugar, sería el momento de abordar la cuestión relativa a cómo propiciar o impulsar que el conjunto del colectivo docente se implique en el proyecto innovador, planteando, en quinto lugar y de forma simultánea cuestiones relativas a la reorganización interna dentro del centro para hacer sostenible el proyecto de cambio educativo apoyado con las tecnologías.

La entrevista para la revista DIM sobre liderazgo educativo con TIC

Asimismo, y aprovechando que estaba en Barcelona, María Domingo de la revista DIM (Didáctica, Innovación y Multimedia) me realizó una breve entrevista sobre esta temática que acaban de hacer pública en el número correspondiente al actual mes de diciembre de 2013 la cual reproduzco a continuación y dónde incido en alguna de las ideas anteriores.